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Con la introducción de hardware específico para inteligencia artificial, estamos a punto de cambiar la forma en que usamos los teléfonos inteligentes. Sin embargo, esto requiere repensar muchos aspectos.

La inteligencia artificial es una palabra que ha estado presente en el mundo móvil desde la aparición de Siri, el primer asistente personal moderno en 2011. La versión que Apple agregó al iPhone sorprendió a toda la industria con capacidades de indexación, reconocimiento de voz y calidad de texto a voz. Sin embargo, no era “inteligente” hasta que desde Cupertino introdujeron nuevas técnicas informáticas que se clasificaron en lo que ahora se conoce como inteligencia artificial.

Teniendo esto en cuenta, existen muchas ventajas que técnicas como el aprendizaje automático o el aprendizaje profundo pueden aportar al usuario en la vida diaria. Se nota en aplicaciones como Apple Photos o Google Photos, donde cada empresa adopta un enfoque diferente (Google procesa la información en la nube y Apple en el terminal sin transmitir ninguna información al mundo exterior) ofrece increíbles oportunidades para tomar fotografías. Si solía ser el reconocimiento de voz, ahora es el reconocimiento de objetos y escenas lo que marca el futuro de la experiencia del usuario.

¿Qué puede hacer la Inteligencia Artificial por nosotros en un futuro próximo si mantenemos estos usos tan específicos en uno o dos usos?

Hoy en día, y sin declaraciones demasiado ambiciosas, la forma más fácil de asumir es que lo que los fabricantes de hardware y los desarrolladores de software han estado promoviendo durante años tiene que suceder: los dispositivos y las aplicaciones aprenderán de nuestros patrones de uso. En ese sentido, el hardware específico es así Kirin 970 de Huawei o el A11 Bionic de Apple, listo para hacer cálculos de inteligencia artificial más rápidos y menor consumo de recursos.

Sin emabargo, Faltan aplicaciones prácticas que permitan un análisis exhaustivo de la información del teléfono inteligente y el patrón de uso del usuario.. Las características que son tan básicas pero que requieren información vienen a la mente cuando, al compartir un tweet, los diferentes sistemas operativos conocen o adivinan el grupo o los usuarios a los que desea enviar esa información.

Por ejemplo, si tenemos contactos o grupos con los que normalmente hablamos sobre tecnología o política y enviamos un tweet de un periodista político o deportivo, La sugerencia que se muestra debe ser enviar a uno de estos dos grupos dependiendo del temasin dejarnos ver. También puede haber nuevas funciones como grabar y aplicar efectos con la cámara dual en los teléfonos inteligentes sin que el usuario tenga que preocuparse, y ofrecer todas las opciones disponibles, etc.

Estamos al inicio de una nueva eray habrá mucho humo bajo el nombre de inteligencia artificial, pero estamos preparados para que comience una explosión de aplicaciones que, dentro de tres años, cambiará en gran medida la forma en que usamos nuestros dispositivos.

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